Que me tome 1.5 litros de agua espaciados por media hora para que me puedan hacer el ultrasonido pélvico. No se asusten. Ni estoy embarazada ni el ultrasonido te lo hacen tan abajo. Como no me sentía bien, ni con la ayuda de Doña J fui al mejor doctor que se me ocurrió: mi ginecóloga. Le conté de mis dolencias y ella me mandó a hacerme 3 ultrasonidos y una placa de tórax. Y ahí me tienen, acudiendo voluntariamente a que violen mi privacidad. Una enfermera me recibió para darme indicaciones: "Para la placa de tórax, el ultrasonido mamario y el de abdomen superior, se quita TODA su ropa de la cintura para arriba y se pone esta batita” – me dijo. Creo que de sólo pensarlo me sonrojé. Odio estas batitas con más abertura que tela y que yo gusto de llamar “batitas de sóplale y surprise” ¿Qué sentirán las mujeres de la vida galante al enseñarle los pechos a un completo extraño? Porque yo me sentí invadida y apenada por la sola idea. Es más, creo que estudios como estos, debieron ser utilizados como instrumentos de tortura medieval.
Ya en el ultrasonido, el doctor me dijo “le voy a pedir que se descubra primero el seno derecho y luego el izquierdo. Le voy a poner gel tibio para poder ver con este aparatito”. Ustedes no estuvieron ahí (¡gracias a Dios!) pero pueden estar seguros de dos cosas: 1) el gel estaba tan tibio como mis pies en el día más frío de invierno después de caminar descalza por los pisos de mármol de mi casa y 2) el doctor ha visto tantas tetas en su vida que las mías no causaron ningún efecto en él.
Total, mis ultrasonidos y placa salieron perfectos. Estoy más sana que nada. Pero como los malestares seguían, pasamos al nivel de tortura No. 2: los análisis de sangre. Desde pequeña odio las agujas y huyo de ellas (excepto si las utilizo para bordar). Hasta esta ocasión, en que puse todas mis esperanzas en mi sangre para darles a los doctores una pista sobre qué es lo que me pasa. Porque a mi parecer, todos estaban dando palos de ciego.
Nunca he sido una gran coleccionista, pero desde que empezaron mis malestares, colecciono diagnósticos médicos (y las deudas $ correspondientes). Y como cada médico que visito vota por una o dos enfermedades diferentes, a la fecha tengo 7 nominaciones:
- Ataques de ansiedad por el Dr. Texas Cowboy
- Hipoglucemia por la Dra. Ojitos de las Lomas
- Isquemia por la Dra. Ojitos de las Lomas
- Síndrome Premenstrual por el Dr. Mediocre-Soy-Un de Territorio Vasco
- Contractura Muscular de Pecho por el Dr. Mediocre-Soy-Un de Territorio Vasco
- Arritmia Sinusal por el Dr. Chin-ito
- Trastorno de la Tiroides por el Dr. Chin-ito
Así es que como ven, todos van por caminos diferentes. La más reciente mala noticia (o buena, viéndola desde otra perpsectiva) es que mis análisis de sangre arrojaron resultados perfectamente normales. Y como dice una de mis tías, “qué raro que digan que estoy perfectamente bien, porque yo me siento perfectamente mal”.
Ni hablar. Ni con la sangre ni con los estudios se ponen de acuerdo y logran dar con la raíz de mis malestares. Es una de esas ocasiones en que la decisión final, es mía. Yo puedo elegir qué enfermedad me gustaría tener. Y sólo por esta ocasión, yo decido no tener ninguna.
Ya que la medicina tradicional y la medicina alternativa no me dan soluciones, probaré con el poder de la mente. Al más puro estilo de la peli “El Secreto”. Lo mejor de todo es que el diagnóstico y los medicamentos son totalmente gratuitos. Me receto a mi misma dos cápsulas de positivismo tres veces al día, una cucharadita de alegría todas las mañanas y en caso de presentar algún malestar, un beso de mi marido en la zona afectada. Amén.

Te faltó un doctor, el del espírtu-mente-cuerpo, ese que trata a las personas como personas y no como órganos aislados. Mi bruja terapeuta de cabecera (que no es Doña J) podría ayudarte mucho, se llama Maria Luisa y quizás tenga algunas respuestas sobre eso que está ahí y que no vemos ni con análisis de sangre o tomografías: se llaman lealtades invisibles y son tan poderosas como tu malestar.
ResponderBorrarTe garantizo que no te va a provocar ningún dolor o humillación, no es una mediocre, no te va a recetar cosas extrañas ni te va a sacar un ojo de la cara durante años. Es concreta y práctica. ¿Quieres intentarlo?
Te mando un abrazo enooooorme de muégano inflado.
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ResponderBorrarYo voto por el diagnóstico del Dr. Texas Cowboy... con todos los cambios importantes en tu vida que has tenido en estos últimos meses puede que estés aun medio estresada o nerviosa (aún sin saberlo) pero espera tantito, sigue tu propia receta y deja que pase el tiempo...que te establezcas ya bien ahora que se mudan y verás como todo empieza a marchar sobre ruedas :)
ResponderBorrarSuerte!
Querid@s lector@s,
ResponderBorrarCreo que se me juntaron muchas cosas que no ayudaron a mi buena salud (las de los posts y varias más).
Toda la semana me he repetido a mi misma: "me siento bien, me siento bien, me siento bien" ¡y me he sentido mucho mejor que la semana anterior! ¡Y sin una sola medicina!
Así es que por ahora, seguiré con mi terapia autorecetada de coco-wash. Si en unas semanas no me siento bien o la cosa no sigue mejorando, de seguro iré a visitar a María Luisa.
Dicen que los comentarios son el alimento del blogger. Y hoy me voy a dormir con la pancita bien llena.
¡Muchas gracias por sus comentarios!