Hace poco, en mi madrugadora travesía al trabajo, me encontré con una interminable fila de coches intentando incorporarse a los carriles laterales del periférico. Así es que en medio de mi aburrimiento y la frustración de encontrarme atrapada entre microbuses, combis, peatones y conductores histéricos (como yo), me pues a reflexionar sobre el tráfico en la Ciudad más grande del mundo.
El tráfico en el Distrito Federal y zona metropolitana es cosa de la vida diaria desde hace varios ayeres. Incluso, la extraña ocasión en que no hay tráfico, siempre creo que algo malo sucedió (paradójicamente, pienso lo mismo cuando hay demasiado tráfico). Y lo más frustrante es cuando tengo que esperar horas avanzando a velocidad caracol, sólo para descubrir que el tráfico, las filas y la contaminación auditiva causada por los miles de cláxones tocando al unísono, no tenían razón de ser. Como siempre, ¡mucho ruido y pocas nueces!Total, que para disminuir el tráfico y con el fin de generar empleos en época de crisis, nuestros gobernantes decidieron construir el segundo piso de periférico Norte. Para los que quizás no lo saben, el Periférico es la vía principal en la zona metropolitana de la Ciudad de México, es un anillo que en un principio rodeaba la ciudad y que debido al desmesurado crecimiento urbano, cada vez nos ha ido quedando más chico. Por ejemplo, recorrer la fabulosa cantidad de 7 kilómetros, que es la distancia de mi casa al lugar donde actualmente trabajo, me lleva entre 30 y 40 minutos dependiendo de los caprichos del tráfico (equivalente a recorrer 100 metros por minuto, lo cual haría mucho más rápido caminando. La única inconveniencia, serían los tacones)
Al ya acostumbrado caos vial, hay que sumarle el desbarajuste provocado por la construcción del segundo piso, ya sea debido al estrechamiento de los carriles o peor aún, por el bloqueo* de entradas de los carriles laterales a los centrales.
Todos creíamos (en verdad teníamos la esperanza) que al terminar la dichosa obra, la situación vial mejoraría. ¡Pero no fue así! Ahora, el tráfico disminuyó en las rectas, pero se ha incrementado en los puntos en los que el segundo piso conecta con otras vías. ¿A poco no tenemos una planeación urbana maravillosa
Y justo cuando el estrés causado por las interminables colas de vehículos parados nos lleva al borde del colapso nervioso y creemos que la cosa ya no podría estar peor, se manifiesta en todo su esplendor el “quinto elemento” de la locura vial: nuestros no-muy-queridos-ni-bien-ponderados conductores de microbuses y combis. Quienes por su increíble potencial como protagonistas, serán tema de otro post.
*Las razones de los bloqueos son variadas: desde las máquinas que utilizaban para construir, malas decisiones de los policías, hasta el olvido de los ingenieros, quienes por las noches, cerraban los carriles centrales por seguridad, y en ocasiones, por la mañana, olvidaban abrirlos nuevamente
Definitivamente el caos vial en esta ciudad impera desde las lejanías de Ermita/Iztapalapa hasta los confines de Xochimilco y más allá... de oriente a poniente de norte a sur, para salir y para entrar nunca nos podemos librar del tráfico de esta ciudad, a veces creo que sería mejor salir corriendo de aquí, pero al ver cuánto tiempo me tomaría hacerlo por el tráfico, me resigno y sigo sentado en mi coche esperando que avancen otros 100 metros.
ResponderBorrarQuerida Jo,
ResponderBorrarComparto contigo este coraje... Cuánta energía se invierte en bisnes tan pendejos como la participación de once personas en un campeonato que ocurre 1 vez cada cuatro años. ¿Eso es ser mexicano?Si invirtiéramos, en cambio, la mitad de esa energía en exigir que las autoridades cumplan con lo que prometieron... Pero no, nuestra cultura está llena de vicios y negligencia a todos los niveles. Como lo único que funciona bien es la corrupción, entonces el resto de los sistemas se ajustan a ese modelo. El principio rector: el que no transa no avanza, y si pensamos que el lema de este gobierno del DF es "Ciudad en movimiento"... cuántas transas hay que hacer para mantenerse en movimiento!
Somos demasiados y la mayoría de la gente es tan malcriada que, con tal de hacer de las suyas, es capaz de pagarle a otro jodido para evadir el castigo. Así funciona a todos los niveles y es un verdadero asco. Me da tristeza y coraje ese lado de nuestra cultura. Vas a otros países y te das cuenta que con menos de la mitad del talento y los recursos, hacen cosas increíbles, funcionales y que verdaderamente elevan la calidad de vida de toda la gente.
Nos quejamos un chingo pero no le exigimos nada a las autoridades. Nosotros les pagamos su sueldo y sus vacaciones y sus cochinadas. Como todo en la vida, para que las cosas funcionen o se echen a perder, hacen falta dos partes.
Un beso tronado de nuez.