diciembre 14, 2009

Breviario de un finde mágico

El fin de semana no sucedió como yo lo esperaba. Sin embargo, hoy empiezo la semana feliz y cierta de que el mejor regalo que alguien puede tener, es una familia como la mía.

Efectivamente, nos levantamos temprano el sábado: subimos las maletas a la camioneta e hicimos una parada técnica en el supermercado para comprar el desayuno “to-go” (ahorramos tiempo desayunando en la camioneta).

Nos quedamos de ver en la casa de mi primo El Negro (no me miren así, ese nombre se lo pusieron sus hermanos, y además ni siquiera llega a ser moreno) en Cuernavaca para dejar los víveres en el refrigerador y salir todos juntos con rumbo a las grutas de Cacahuamilpa. A continuación, los puntos que resumen la experiencia del fin de semana:

A) Las enfermedades. Una de mis tías se enfermó. La sopa de hongos que se desayunó en Tres Marías sumada a su indigestión previa, hicieron circo en su estómago. Mi sobrino Chinos tuvo fiebre durante todo el sábado y mis primos Piolín y Escritora Sexy estuvieron enfermos de la garganta

B) Los pleitos. Nos perdimos para llegar a las grutas, dimos algunas vueltas y la primera enojada fui yo. No me gusta perderme y tampoco me gusta llegar tarde. Los conductores designados discutieron sobre qué ruta debíamos tomar para llegar a las grutas

C) Los desaires. Mi primo Mikefight, su esposa e hijo, decidieron no llegar por razones aún no conocidas. Y la esposa e hijos de mi primo El Negro, tampoco fueron, así es que él se regresó a su casa en México con su familia

D) Lo aburrido. Las primeras dos cámaras de las grutas son interesantes, y a partir de la tercera todo empieza a ser repetitivo. El resto del recorrido lo hice por el reto de caminar 4 kilómetros. A eso hay que sumarle que el guía de turistas se dedica a explicar lo que su mente retorcida ve en cada una de las piedras como “La barbie”, “El gorila” o “El velo de Novia” (¡a mí nadie me dijo que había que fumar hierba antes de entrar!), siempre narrándolo con el tonito clásico que usan los vendedores en los tianguis (no podría describirlo… intentaré subir un audio próximamente)

E) La indecisión. Que sí vamos a Taxco, que mejor no. Que vayan los que quieran y nos vemos en la noche. Mejor sí vamos todos

F) La visita express. Comimos todos juntos en Taxco y terminamos a eso de las 6 de la tarde. Ahora sí, córrele compadre. Que cada quien visite lo que quiera y pueda antes de que las tiendas cierren. Primero todos echamos un ojazo rápido a la Iglesia de Santa Prisca, que estaba en reparación y después de volada a hacer compras de pánico

G) Lo curioso. Las compras de pánico no fueron objetos de plata, sino collares y aretes de todos los colores y sabores que compramos en un mercado ambulante

H) El repunte. Regresamos a Cuernavaca por la noche, como a eso de las 9. Nos disfrazamos, ya sin muchas ganas y nos sentamos a comer botana. Vernos unos a otros disfrazados nos empezó a llenar de energía, pero lo que terminó de cargar las baterías de todos fue el Karaoke. Qué importa si cantamos bien o mal, el chiste es hacerlo todos juntos, en equipo. ¿Alguna duda de que la música es energética y une almas?

I) El cierre. La pila nos duró hasta las 3 de la mañana. Cantamos canciones de todo y de nada. De las que todos se saben y de las que pocos conocen. Contamos chistes, nos reímos. Nuestras almas se divirtieron y nuestros corazones confirmaron porqué somos una gran familia

J) El día después de mañana. El domingo nos levantamos tan tarde como pudimos (unos más, otros menos). Desayunamos alimentos variados y mientras algunos nadaban en el agua helada de la alberca, otros simplemente tomaban el fresco y compartían historias y anécdotas

K) El regreso. Como a eso de las 2 de la tarde, volvimos a nuestras casas. ¿Cansados? Sí. ¿Felices? También. No todo mundo tiene la suerte de pertenecer

En resumen, mi saldo del fin de semana es:
• corazón contento,
• cuerpo cansado,
• 9 picaduras de insectos varios;
• y el alma totalmente segura de que mi familia es el lugar al que pertenezco

1 comentario:

  1. Linda,
    Me encanta tu reseña, ni qué decir del saldo. Te veías lindísima con tu disfraz. No sabía que lo habías hecho tú misma. Esa es la actitud! Abrazos muchos, disfrazados y con pestañas bling bling, jiji.
    =)

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