Hay ocasiones en que los proyectos personales, simplemente no funcionan. Las razones son diversas: el concepto no es el adecuado, el público al que va dirigido es incorrecto, la percepción personal era demasiado optimista comparada con las expectativas reales, o simplemente no era el tiempo apropiado para iniciar tan grande aventura.
Como sea. Explicarlo es fácil. Aceptarlo en cambio, es un proceso largo y doloroso.
Los fracasos son heridas en el alma que llevan un proceso extenso de cicatrización. Algunas heridas son más profundas que otras y por eso duelen por más tiempo. Otras son como cortadas de papel: duelen mucho el primer día, pero al siguiente ya han sanado casi por completo.
Los fracasos son heridas en el alma que llevan un proceso extenso de cicatrización. Algunas heridas son más profundas que otras y por eso duelen por más tiempo. Otras son como cortadas de papel: duelen mucho el primer día, pero al siguiente ya han sanado casi por completo.
Cuando un fracaso se ve venir, el duelo es más corto, menos punzante. Nos da tiempo para meditar acerca de nuestro proyecto. De pensarlo, analizarlo, despedirnos, enterrarlo. De buscar justificaciones para el no-éxito sin tirarnos al drama. De dejar ir con suavidad y seguir adelante.
Al fin y al cabo, la vida es cambio. Ya habrá oportunidad de idear otros proyectos.
Johanna, soy tu fan #1!!!
ResponderBorrarNunca dejes de escribir, eres mi inspiración para despertarme todas las mañanas y ver si has escrito algo.
=D