Todo en esta vida tiene dos extremos. Hace algunas semanas, me enfoqué en el fracaso. En porqué los proyectos salen o no. En el duelo que causan y el dolor de dejarlos ir.
Hoy quiero hablar del éxito. Porque a toda mala racha (o al menos en mi vida así ha sido) sigue una época de calma y felicidad.
Hoy quiero hablar del éxito. Porque a toda mala racha (o al menos en mi vida así ha sido) sigue una época de calma y felicidad.
Desde hacía algunos meses, y por alguna razón que aún no descubro, me encontraba en una espiral de negatividad. Algo salió mal, y después peor y así hasta llegar al punto de querer ahorcar a alguien. Es difícil cambiar los pensamientos negativos, cuando todo lo que haces sale mal. Pero por fortuna, cuando estaba a punto de caer aún más profundo dentro de la espiral, algo bueno pasó que cambió el rumbo de las cosas.
Estoy segura que la espiral de negatividad es como un enorme péndulo oscilante, que al más mínimo contacto desvía por completo su trayectoria. El chiste es encontrar, coincidir o provocar esos pequeños roces que nos ayuden a romper con las tendencias negativas.
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