agosto 12, 2009

La desilusión de los productos milagro

Si alguien ha probado todos y cada uno de los productos que prometen innumerables milagros, como reducir tu cintura de 80 a 70 en 10 minutos, quitar arrugas en 5 días, moldear tu silueta en 1 semana o darte condición física sin esfuerzo en menos de lo que crees… ésa, he sido yo.

¡Pero no crean que mi tendencia compulsiva a comprar soluciones milagrosas surgió de la nada! Como todo en esta vida, tiene una explicación…

Debo confesar que yo soy un ente flojo. Hacer ejercicio, es la penitencia mayor a la que me pueden condenar… o la que yo algunas veces me autosometo. He probado tres deportes en mi vida: Natación, Tae Kwon Do y Kick Boxing. Pero ninguno lo he practicado por más de 2 años. Lo siento, no es algo sostenible para mí. Soy un oso perezoso, me gusta dormir, ver la tele, tomar café, platicar y hacer miles de actividades pasivas, que no me hagan sudar.

Mi más reciente adquisición fue un producto en gel para reducir medidas. Facilísimo. Por la noche te untas el gel caliente en el lugar del cuerpo donde quieres reducir centímetros y a la mañana siguiente, tienes 3 centímetros menos. Por la mañana desechas la grasa cuando vas al baño y después de la ducha usas el gel frío para reafirmar. ¡Listo! Delgadísima en cuestión de días. O al menos, eso decía el envase.

Lo cierto es que llevaba ya tres semanas usando el gel y mi cintura, cadera y piernas seguían igual que antes. Esta situación sumada al hecho de que se acerca un evento importante en mi vida (en el cual evidentemente tengo que verme más flaca que nunca…o que siempre) me obligó a tomar medidas extremas: tuve que volver a hacer ejercicio.

Por suerte, encontré una opción buena, bonita y barata: el método siluetas peligrosas. ¡Y es sólo para mujeres! Eso lo convirtió en una opción interesante, al menos para probarla por un tiempo. Mi hermana, mi mamá, mi tía y mi sobrina ya estaban inscritas. Las escuchaba platicar entre ellas que era un método divertido y que sólo tienes que hacerlo media hora, 3 veces a la semana.

De pronto recordé cuando hace algún tiempo decidí utilizar la corredora que tenemos en mi casa. Corría 30 minutos… que a mí me parecían como 6 horas. No era porque me invadiera un cansancio sobrenatural sino más bien porque el aburrimiento era la única constante. Intenté métodos varios: desde ver la televisión, escuchar música, leer un libro, hasta navegar por internet. Pero nada funcionó. Correr seguía pareciéndome una actividad de lo más tediosa y soporífera. Incluso más que trabajar y ¡eso ya es decir! Después de 2 meses, el saldo era el mismo: cintura 70, cadera 95. La desilusión y el ser perezoso que hay en mí le ganaron la batalla a la Johanna deportista. Y dejé de correr. Este recuerdo le abrió campo al escepticismo que de pronto se apoderó de mí. ¿Media hora? ¡Pero eso es muy poco tiempo! ¡Corrí todos los días, media hora por dos meses y no obtuve ningún resultado! En fin. No me quedaban muchas opciones, así es que decidí ir. Total, ¿qué puede ser peor que la desilusión de los productos milagro?

Hoy llevo dos maravillosas semanas haciendo ejercicio. ¡Las chicas de mi familia tenían razón! El método siluetas peligrosas es muy divertido, y media hora equivale a 3 horas corriendo, porque siempre termino cansadísima, hasta me tiemblan las piernas. ¡Y lo mejor es que he empezado a ver resultados! ¿Hasta dónde podré llegar? ¿Podré cumplir mi sueño de verme como una Femme Fatal? Ya veremos. Espero poder sostener esta nueva costumbre en el largo plazo. Seguiré informando.

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